VANK ATERRIZA EN BOLIVIA PARA ELIMINAR LAS FRONTERAS DEL COMERCIO EXTERIOR
- Teleinfo Press
- hace 42 minutos
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El comercio exterior boliviano entra en una nueva fase de agilidad. Con el aterrizaje en Bolivia de VANK y su infraestructura de pagos digitales, las empresas locales dejan atrás la burocracia financiera para operar, por primera vez, a la verdadera velocidad de los mercados globales. Más que una plataforma, es el puente tecnológico que importadores y exportadores necesitaban para gestionar sus divisas sin fronteras.

Durante años, las empresas en Bolivia han corrido una carrera desigual. Mientras sus productos competían con calidad en el mundo, sus operaciones financieras se veían frenadas por fricciones históricas. La llegada de VANK marca el fin de esa espera y abre un nuevo capítulo en la modernización económica del país. Con el inicio formal de sus operaciones a finales de enero de 2026, esta plataforma despliega una infraestructura financiera digital diseñada no solo para procesar pagos, sino para inyectar velocidad y transparencia justo cuando el comercio exterior más las necesita. Se posiciona así como el habilitador tecnológico definitivo para quienes buscan agilidad global, dejando atrás la lentitud de los sistemas tradicionales.
VANK ingresa al terreno de juego con una propuesta clara que busca derribar las barreras de los pagos transfronterizos mediante rieles digitales y operaciones en dólares. Su promesa es permitir que las compañías centralicen la gestión de su tesorería, tanto local como internacional, desde una única interfaz intuitiva. Lejos de buscar una confrontación con la banca tradicional, está fintech llega para complementar y modernizar, ofreciendo a los empresarios algo que anhelaban. Ese valor añadido incluye control total, trazabilidad de cada centavo y una visibilidad de flujos de caja que optimiza los tiempos y costos que solían asfixiar la competitividad de importadores y exportadores.
El escenario no podría estar más maduro para esta revolución. El comercio exterior boliviano demostró un dinamismo envidiable en 2025, con exportaciones que rompieron el techo de los 8,600 millones de dólares hasta noviembre, una cifra que grita la necesidad de herramientas a la altura de operaciones cada vez más complejas. En este contexto vibrante, VANK apunta directo a los cuellos de botella estructurales al eliminar la dependencia de múltiples intermediarios, disolver los procesos lentos de liquidación y facilitar la gestión de divisas en tiempo real. Así, resuelve dolores de cabeza que parecían crónicos.
Para Mardiros Daghinian, Fundador y CEO de VANK, el desembarco en el país responde a una necesidad crítica de competitividad:
“Las empresas bolivianas necesitan herramientas que les permitan operar a la misma velocidad que sus mercados. Nuestro objetivo es complementar y modernizar la infraestructura financiera existente, ofreciendo mayor control, trazabilidad y eficiencia en las operaciones internacionales”.
Este aterrizaje estratégico dialoga fluidamente con la evolución del marco fintech en Bolivia, un entorno que en los últimos años ha madurado hacia la interoperabilidad y el reconocimiento de nuevos modelos de negocio. Las reglas del juego son más claras, abriendo el espacio ideal para soluciones especializadas como VANK, que traen innovación sin necesidad de romper la arquitectura financiera existente, sino apalancando en ella para construir algo mejor.
Con su entrada en escena, se consolida la tendencia irreversible hacia una economía digital, integrada y guiada por los datos. Su desempeño en los próximos meses será mucho más que una métrica empresarial; será un termómetro clave de cómo las empresas bolivianas están listas para abrazar soluciones fintech y competir de igual a igual en un comercio global que no perdona la lentitud y premia la intensidad tecnológica.




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