DE FRENTE A LA AMENAZA DE SECUESTRO DE DATOS A UN NIVEL MACRO Y SISTÉMICO

Netskope, compañía en soluciones de Seguridad Cloud, defiende la colaboración entre gobiernos e industria privada para compartir información, coordinarse y perfeccionar las capacidades de protección de cara a detener su proliferación.

El panorama de ciberamenazas está creciendo a una velocidad y a un ritmo sin precedentes, dando lugar a nuevas formas de ataques que, como el Crimen como Servicio (CaaS), son cada vez más demandados.


“Igual que las organizaciones presentan nuevos productos y servicios para fidelizar y atraer a usuarios, los ciberdelincuentes construyen y desarrollan herramientas, plataformas y capacidades sofisticadas para luego venderlas o alquilarlas a otros criminales sin conocimientos para crearlas. Como resultado, estas capacidades se vuelven muy rentables y los ciberdelincuentes buscan hacerlas escalables y consumibles para sus clientes. La barrera de entrada a la ciberdelincuencia y a la economía ilegal se reduce, mientras crece el riesgo para el público en general, las industrias y las empresas”, afirma Alain Karioty, Regional Director de Netskope para Latamope Iberia.


Entre los principales servicios que pueden obtenerse como CaaS, destacan: Kits/plataformas de phishing, Kits de exploits, Servicios DDoS, Ransomware como servicio y Investigación como servicio.


Un método que, por su anonimato, facilidad de uso y ausencia de fronteras y restricciones internacionales, es muy utilizado por estos actores para transferir y recaudar fondos. De fácil acceso a distintos servicios, los ciberdelincuentes cuentan con elementos para ocultar su conexión con el delito, como las criptomonedas.


El bitcoin es la moneda preferida de los ciberdelincuentes y las demandas de ataques de ransomware suelen solicitarse en dicha divisa. En este sentido, un informe de Europol realizado en 2015 refleja el uso del bitcoin en más 40% de las transacciones ilícitas en la Unión Europea. El motivo de tan alto manejo puede ser el hecho de que las direcciones de bitcoin registradas en la blockchain no están asociadas a determinados individuos, solo el titular de la cuenta del monedero de bitcoin que recibe la transacción puede ver esta información. Esta falta de información ocasiona un gran dolor de cabeza a las autoridades, al resultarles muy complicado seguir las conexiones y pistas de los delincuentes, quienes casi tienen vía libre para financiar, gestionar y organizar sus actividades fácilmente.


¿Cómo puede ayudar la ciberindustria?


Netskope, explica a través de un comunicado que sin duda, la ciberseguridad desempeña un papel cada vez más importante en la lucha contra la delincuencia financiera y la economía ilegal.


Esta certeza ha llevado a los equipos de ciberseguridad a trabajar más estrechamente con los equipos de fraude y de delincuencia financiera, sobre todo en sectores sensibles, como en el de la banca, donde la implementación de este modelo operativo ha derivado en grandes beneficios. Y es que, el establecimiento de este modelo operativo, ya sea a través de funciones y responsabilidades acordadas o mediante una reestructuración organizativa, permitirá tener acceso a una gestión más transparente, poder establecer un modelo operativo de extremo a extremo y una colaboración y consolidación más sencillas sobre las amenazas y acciones pertinentes a otros más. Otra ventaja clara es la eliminación de recursos y trabajos duplicados que, de otro modo, no se detectarían, mejorando la eficiencia y ahorrando costes.


Ahora bien, ¿cómo se sustenta este modelo operativo? Principalmente, sobre la base de un modelo de datos que facilitará la toma de decisiones y actividades basadas en la inteligencia y los datos. La unión de estos conjuntos de datos, que normalmente serían dispares, y la realización de análisis avanzados, incluidas las técnicas de IA y ML, pueden generar conocimientos que normalmente no se obtendrían. Utilizando estos enfoques, incluyendo el análisis de clústeres y el análisis de redes neuronales, una organización puede identificar anomalías que pueden llevar a la identificación de la facilitación de la economía ilegal, permitiendo a esa organización tomar medidas, incluyendo la interrupción de esta actividad.


Además, la industria cibernética tiene que ser consciente de qué proveedores de criptodivisas están disponibles, cuáles son sus características y cómo las organizaciones criminales van a hacer uso de esos servicios. También hay que tener en cuenta cómo las autoridades están rastreando estas transacciones y cómo piensan hacerlo a medida que las criptodivisas se vuelven más anónimas e incluso llegan a estar fuera de línea.


“Hemos visto algunos ejemplos muy buenos en los que la industria de la ciberseguridad está trabajando para hacer frente a esta amenaza a un nivel macro y sistémico, pero esto por sí solo no erradicará esta amenaza. Al igual que los ciberdelincuentes siguen compartiendo información, coordinándose y evolucionando sus capacidades, también deben hacerlo la industria privada y el gobierno. Las relaciones más profundas entre el gobierno y la industria deben seguir creciendo y evolucionando con el apoyo, la investigación y los avances de las industrias de la ciberseguridad y la tecnología, trabajando de la mano. Nunca ha habido un mejor momento para acelerar esta colaboración”, concluye Karioty.

Encabezado 1

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